Trono de Cristal — Reseña
(Las estrellas en negro son las marcadas son las que dan la puntuación)
Hace meses ya que terminé de leer lo que va de la saga ACOTAR, una historia que me devolvió el alma al cuerpo en cuanto a la lectura (bueno, primero fue Alas de Sangre), con una construcción de mundo que simplemente me voló la cabeza.
La fantasía, para mí, es un escape muy sano de la realidad, pero sin salir completamente de ella. Me da la sensación de vivir muchas vidas, muchas aventuras, y de entrar tan profundamente en el sentir de los personajes que terminan volviéndose algo muy personal.
En esta ocasión le tocó a la saga Trono de Cristal, de la misma autora de ACOTAR, Sarah J. Maas. Como ya habíamos dejado entrever en la entrevista que tuvo Sarah en Call Her Daddy, ella hizo una alusión ,o al menos así lo entendí yo, que los mundos de sus sagas conviven en una misma línea de tiempo, pero en diferentes dimensiones, todos conectados entre sí por portales. Algo así interpreté. No me juzguen. Tambien es lo que recuerdo.
Leer Trono de Cristal fue prestar atención a pequeños detalles, intentando asociar lugares o acontecimientos con ACOTAR. Casi no disfruto la historia buscando esos detalles entre líneas, así que decidí soltar un poco ese análisis constante y simplemente disfrutar la lectura… aunque es inevitable no fijarse en esos detalles cuando sabes que, con Sarah, esos detalles lo son todo más adelante.
Aquí me encontré con una protagonista completamente distinta a Feyre: Celaena Sardothien, la mejor asesina del reino, que por giros del destino termina presa en Endovier, la peor prisión. Un mundo sin magia o al menos eso es lo que nos quieren hacer creer. Todo se mueve entre secretos, misterios e intereses políticos muy enredados que terminan moldeando el destino ,cruel o no, de todo un mundo. Y, claro, no es difícil intuir quién tendrá que enfrentarse a esas fuerzas.
No muchos aman el comienzo de la saga, y el orden de lectura siempre es tema de debate. Yo decidí seguir el orden “legal” sugerido por Sarah. Y algo que me encanta en este tipo de historias es esa trama oculta: cuando la fantasía se toma el tiempo de desenterrar misterios de hace siglos que terminan dando forma al presente. Esa sensación de que el pasado nunca está realmente muerto, sino que sigue influyendo en todo.
Para explicarlo mejor, me acordé de una serie animada que vi hace tiempo en Netflix: Hilda. Trata sobre una niña de cabello azul que vive con su madre en una cabaña cerca de la ciudad amurallada de Trolberg. A lo largo de la historia, junto a su ciervo-zorro Twig y luego un elfo llamado Alfur, se muda a la ciudad y forma nuevas amistades, viviendo aventuras con criaturas y espíritus. En uno de los capítulos se mencionan leyendas de cinco mil años de antigüedad que siguen teniendo relevancia en el presente para resolver un misterio. Ese tipo de narrativa de que lo antiguo que sigue vivo, de que se aprende del pasado para entender el ahora, es exactamente lo que amo.
Eso fue lo que más me gustó de Trono de Cristal en su inicio, esa construcción de misterio antiguo que envuelve el presente de la protagonista. Es algo muy del estilo de la fantasía clásica, tipo Tolkien, donde el mundo no solo existe, sino que tiene historia, peso y memoria.
Para cerrar un poco esta parte me gustó el primer libro. Entendí bastante sobre la protagonista, y fui marcando y guardando detalles mientras ella misma descubría ciertos secretos que sé que serán importantes más adelante. Sarah J. Maas ya es una de mis autoras favoritas, y ahora estoy continuando con Corona de Medianoche.
Definitivamente amo leer. Y algo que jamás pensé decir: estoy leyendo en el metro. Entre el trabajo y el trayecto de vuelta, ese se ha convertido en mi momento de lectura.
Déjame en los comentarios qué lectura te está llevando a mundos lejanos y te está tocando el corazón. Nos vemos en la siguiente.
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