¿Por qué My Blue World existe?



     My Blue World  nació  de la necesidad de tener un lugar propio, que compartirlo hace que otras personas con situaciones similares se sientan identificadas. Nació sobre el querer compartir una pasión, un estilo de vida que para el gran denominador, son perdida de tiempo o que no van sus intereses. 

     Decidí crear un lugar, un espacio en el que compartir lo que amo, sea también refugio para otros que se sienten igual. Un lugar donde hablar de libros u otras pasiones sin sentir que había que justificarlos. Donde amar mundos ficticios sin pedir perdón por la edad. Donde ser adulta, cansada, sensible y aun así profundamente ñoña.

     Tengo 35 años. He pasado por cosas que me cambiaron, me rompieron y me obligaron a reconstruirme más de una vez. Y, en medio de todo eso, los libros nunca se fueron. Cambiaron de forma, de género, de intensidad, pero siempre estuvieron ahí como refugio, como espejo, como compañía silenciosa y que sirva de lugar seguro para los demás.

     Este blog existe porque crecer no significa apagarse. Y porque muchas veces la vida adulta no deja espacio para lo que nos sostuvo cuando todo lo demás se caía.

     Aquí hablo de reseñas, sagas, autoras y personajes porque la literatura importa. Y una que otra actualización del mundo editorial que sea relevante. Pero también hablo de rutinas, bloqueos creativos, métodos como SAVERS, del poco tiempo que a veces queda para leer y de cómo aun así intentamos sostener ese hábito que nos salva un poco cada día.

     My Blue World también habla de ciclos. 

     De Samhain, de cierres, de rituales pequeños, del ciclo femenino, mindfulness y pensamientos muy personales. No es una espiritualidad rígida, sino desde el simbolismo de detenerse, mirar hacia adentro y entender que no todo es productividad. Que leer también puede ser un acto sagrado. Que descansar, releer o pausar también es parte del camino.

     También hay juegos, mundos digitales, fantasía de los cuales también es hermoso poder perderse en ellos. Los refugios no desaparecen cuando cumplimos cierta edad. Solo aprendemos a tenerlos para nosotros como un tesoro y nosotros decidimos a quien dejamos entrar.

     Este no es un blog de “autoayuda”. No es un espacio de perfección ni de fórmulas mágicas. Es un rincón para quienes crecieron leyendo, imaginando, soñando… y hoy intentan no perder eso en medio de la vida real.

Si llegaste hasta aquí y alguna vez sentiste que amas los libros, pero no siempre tienes energía. Te preguntas si “ya estás grande” para estas aficiones. Si necesitas un lugar donde tu sensibilidad no sea vista como debilidad, Entonces este espacio también es para ti.

     My Blue World existe para recordarnos algo simple pero importante: no estamos solas. Y crecer no tiene por qué significar dejar atrás aquello que nos salvó.


  
   


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