Mujer y Luna y sus sincronías cósmicas 💙 Actualizado


  


     Desde hace tiempo he sentido ese llamado sutil, casi eléctrico, que aparece cada vez que contemplo la Luna en su ciclo eterno. Un llamado que no viene solo de afuera, sino que resuena dentro como si mi cuerpo mismo estuviera programado con una app ancestral de la naturaleza. Y sí que lo está. Esta entrada es un intento de descifrar ese código.

     Antes de entrar en detalle, quiero compartirte algo que a mí me voló la cabeza cuando lo redescubrí y es que el ciclo femenino no ocurre solo 12 veces al año como nos enseñaron al ajustarlo al calendario gregoriano. En realidad, un ciclo completo de menstruación es igual que el ciclo lunar dura 28 días, lo que da como resultado 13 ciclos por año, no 12. Este antiguo patrón se corresponde con calendarios lunares ancestrales, como el de los pueblos originarios, egipcios, celtas y muchas culturas matriarcales que reconocían el poder espiritual, biológico y simbólico del cuerpo femenino en sincronía con la Luna. Vivíamos según un calendario de 13 lunas, conectado profundamente con los ritmos naturales.

     Con el paso del tiempo y en especial tras el establecimiento del calendario solar patriarcal, este conocimiento fue silenciado. El sangrado menstrual, que antes era celebrado como una fase de sabiduría e intuición, fue tildado de “sucio” o “molesto”. Se nos enseñó a ocultarlo, a ignorarlo, a medicalizarlo. Pero como rescatan textos como los de Mujer Cíclica, este ciclo es sagrado, no un error del sistema. No es una falla que debe ser corregida, sino una brújula interna que nos conecta con una sabiduría milenaria.

     Ya en otra entrada exploré cómo el “síndrome del impostor” nos hace dudar de nuestras propias capacidades. Hoy quiero ir más allá con nuestra mente, y entrar en un código más antiguo. Hablemos del vínculo entre nuestro ciclo menstrual y el ciclo lunar una hermosa danza mística, biológica y poderosa. Desde hace tiempo he sentido ese llamado sutil, casi eléctrico, que aparece cada vez que contemplo la Luna en su ciclo eterno. Un llamado que no viene solo de afuera, sino que resuena desde dentro, como si mi cuerpo mismo estuviera programado con una app ancestral de la naturaleza. Aquí estamos en un intento de descifrar ese código.

     La sincronía perdida y reencontrada involucra a la luna. La Luna tarda aproximadamente 29,5 días en completar su ciclo, y curiosamente, el ciclo menstrual promedio también ronda los 28-29 días. No es casualidad, y aunque la ciencia moderna no siempre le ha dado la voz a esta conexión, muchas culturas ancestrales lo tenían y fueron silenciadas. 

     Como se plantea en el artículo de Sierra Salvaje, antiguamente las mujeres vivían más conectadas con la naturaleza, y su exposición nocturna al ciclo lunar favorecía una sincronización más evidente. Con el tiempo, el exceso de luz artificial, los ritmos modernos y el estrés desconectaron ese delicado wifi natural entre Luna y útero. Lo bueno es que no está todo perdido: podemos recalibrar nuestra frecuencia.

     Las 4 fases de la Luna y del ciclo menstrual son un espejo perfecto de la naturaleza. Podemos decir que es una obra de dios en toda palabra. La Luna tiene cuatro fases principales, y nuestro ciclo también. Esta es una clave que me voló la cabeza cuando la descubrí: estamos hechas de estaciones internas. Y como buena geek que ama los mapas, aquí va uno:




Menstruación. Luna Nueva. Invierno. La Anciana / Bruja

     Es la fase reflexiva, la fase oscura por excelencia, la fase del silencio, de la introspección, la de la soledad, la del “ir hacia dentro”. La mujer quiere estar tranquila y la interacción con el exterior incluso puede llegar a ser molesta. Su cuerpo está mucho más sensible, por lo que puede conectar de forma especial con él y con los mensajes que este le transmite. En esta fase la mujer se puede fiar más de su instinto e intuición.

     Es un momento propicio para guardar silencio, quietud y meditar. Esto implica darse el tiempo para menstruar, dentro de lo posible. Es aquí donde naturalmente el cuerpo femenino recicla energía. Es decir, busca descanso para reponerse y comenzar con mucha vitalidad la siguiente fase de luna creciente.

Pre ovulación. Luna Creciente. Primavera. La Doncella

     La semana después de tener la regla coincide con la primavera, con la renovación, con un aumento en la energía física. Es una fase de transición entre la menstruación (oscuridad, invierno) y la ovulación (luz, verano). Por eso, son días idóneos para iniciar proyectos que se materializarán durante la siguiente fase (ovulación).

     Hay una alta capacidad analítica, de concentración y de planificación. Impera la fortaleza mental y los pensamientos son más claros. Las emociones están más estables y la energía vital está en su punto máximo. Durante la Luna Creciente la mujer necesita menos descanso y está más segura de sí misma. Hay una inclinación por la vida social, por salir a divertirse.

“La pre ovulación es el mejor momento de nuestro ciclo para empezar proyectos nuevos, para tomar acción, trabajar y lograr resultados”

-Miranda Gray-

La ovulación. Luna Llena. Verano. La Madre.

     La ovulación es la fase expresiva, sociable, empática y radiante. Hay una mayor capacidad de entrega a aquello que se ama. Es el momento donde la mujer es más fértil, por eso es una fase llena de energía y vitalidad. Es una fase fértil en todos los aspectos: para dar vida a proyectos laborales, personales, familiares…

En estos días, la seguridad en sí misma y la autoestima se incrementan. También hay un mayor impulso sexual.

“Durante la ovulación nuestra sensación de bienestar personal está directamente relacionada con la expresión de nuestros sentimientos de amor, aprecio, gratitud y cariño”

-Miranda Gray-

Pre menstruación. Luna Menguante. Otoño. La Hechicera.

     En esta fase comienza a bajar la energía física. Aparece la necesidad de limpiar y soltar lo que no beneficia. Como los árboles en otoño hacen con sus hojas. Muchas mujeres en esta fase vivencian el famoso síndrome premenstrual.

     Son días en los que de nuevo hay una orientación “hacia el interior”. También disminuye la capacidad de concentración y la memoria. Es un momento idóneo para indagar en nuestros deseos, necesidades, miedos… Esta fase es ideal para sanar y avanzar en el proceso de crecimiento personal. El deseo sexual también puede ser más intenso en estos días.

     Lo hermoso es que cada fase no solo tiene un correlato físico, sino también emocional y espiritual. Es como tener una API cósmica incorporada, que nos da acceso a distintas versiones de nosotras mismas. No pongo el ejemplo de mi ciclo por que por el propio estrés, preocupaciones, hay un par de años en los que tengo nueve ciclos. Pero si e visto que pueden llegar a ser trece, solo que e sido no regular.

     El resurgir del arquetipo de la Mujer Luna se plantea que, durante siglos se suprimió la sabiduría del cuerpo femenino. La mujer dejó de verse como parte del cosmos, y empezó a verse desde la productividad, el control y el desapego del ritmo natural. Pero en los últimos años hay una rebelión silenciosa. Y muchas ya estamos en ella.

     La idea de la Mujer Luna nace de recordar que cada mes morimos y renacemos, emocional y físicamente. Como dice Mujer Cíclica, al entender nuestras fases dejamos de luchar contra nosotras mismas. Ya no decimos “estoy mal” cuando lloro sin motivo, sino “estoy en fase hechicera, necesito retirarme”. Entender que esto también es empoderamiento, nos da nuevamente una libertad que sentíamos que no tener antes. 

     Conocer nuestras fases no es solo para marcar el calendario. Es un mapa de nuestra energía, creatividad, intuición y límites. Es biohacking místico.

      Algunas claves que puedes explorar:

  • Llevar un diario lunar-menstrual: Anota cómo te sientes física y emocionalmente cada día. A los 2-3 ciclos verás patrones que te sorprenderán.

  • Sincronizar tus proyectos creativos con tus fases: La fase Doncella es ideal para iniciar, la Madre para compartir, la Hechicera para corregir, y la Bruja para cerrar.

  • Observar tu relación con la Luna: ¿Menstruas en Luna nueva o llena? Cada una tiene un simbolismo distinto (la “Luna Roja” y la “Luna Blanca” según el enfoque de Miranda Gray, que vale la pena investigar también).

     Así es simple, no estamos rotas, no somos de venus, solo somos cíclicas, con un ciclo ya muy roto por la historia y el poder. 

     Este artículo no que sea obligación sincronizar con la Luna, sino hacerlo si así lo sientes. Es un recordatorio de que la espiritualidad no está separada de la biología, que tu cuerpo no es una máquina aleatoria, sino una inteligencia danzante. Hoy, más que nunca, necesitamos reconectar con lo que fuimos, para sanar lo que somos. Como decía el artículo de Sierra Salvaje, “las mujeres no fuimos hechas para ser lineales”. gracias a la Luna por eso.

     Nos vemos en la próxima fase ♡

     


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